Gerver Torres: ¿Aceptaría usted ser negociador?



Usted recibe una llamada telefónica del presidente Juan Guaido para pedirle que lo represente en las negociaciones con el régimen de Nicolás Maduro. Lo invita a reunirse para explicarle la visión que él tiene del asunto y oír la suya. Aun cuando usted tiene serias dudas sobre la conveniencia de sentarse a negociar con el régimen, nada que no sean los términos de su salida inmediata del poder, usted acepta de todas maneras acudir a la cita y discutir el asunto. El dialogo transcurre así: 

Guaido: Quiero pedirle que integre la comisión de cuatro miembros que se sentará con representantes de Maduro a discutir una salida para esta situación…

Ud: Presidente, le agradezco su invitación, pero antes que nada quiero que sepa que tengo serias reservas sobre la utilidad e incluso moralidad de sentarse a negociar con una banda de criminales. Igual estoy dispuesto a oírlo y darle mi opinión sobre el tema… 

Guaido: Se lo agradezco. No tengo dudas de que estamos frente a una banda de criminales, y mi mayor deseo sería sacarlos de Miraflores sin ni siquiera verles la cara, pero lamentablemente no hemos tenido la fuerza para hacerlo. Ellos no han tenido la fuerza para aplastarnos como quisieran, pero nosotros hasta ahora, tampoco hemos tenido la fuerza para expulsarlos del poder. Es en esa situación que nos vemos obligados a negociar…

Ud: Perdóneme presidente, creo que no lo hemos logrado hacer no porque no tengamos o hayamos tenido la fuerza, sino porque no hemos utilizado la estrategia correcta para expulsarlos del poder. Tenemos a la inmensa mayoría de la gente con nosotros, tenemos a la comunidad internacional apoyándonos, tenemos….

Guaido: Todo eso es verdad, pero no hemos logrado desmontar el único componente que sostiene al régimen, que es el estamento militar. Hemos hecho muchos intentos, conocidos y no conocidos. El último fue el 30 de Abril…

Ud: Claro presidente, es que el estamento militar no es el soporte del régimen, el estamento militar es el régimen mismo. No se va a quitar apoyo a sí mismo. La opción militar interna no es viable. La única estrategia correcta es trabajar en la conformación de una alianza internacional de fuerzas que intervenga aquí, sitie al régimen y lo obligue a entregar el poder. Sin intervención extranjera, esto no tiene salida. 

Guaido: En eso no hemos dejado de trabajar ni un día. Si no ha ocurrido hasta ahora no es por falta de voluntad y diligencia nuestra. Nos mantenemos interactuando con los gobiernos amigos y pidiéndole acciones cada vez más radicales contra el régimen. Pero, hasta ahora, ningún país ha querido o podido ir más allá de dar declaraciones, o imponer las sanciones que conocemos. Esto, en sí mismo, quiero decir, las sanciones, ha sido un gran logro porque se trata de múltiples países, y ninguno de estos países es una identidad monolítica. Dentro de cada país hay actores diversos, unos más comprometidos y decididos que otros a actuar. Me gustaría darte algunos ejemplos, empezando por los Estados Unidos. Allí, la Casa Blanca es una cosa, el Departamento de Estado donde está Pompeo otra; Bolton, el Jefe de Seguridad, otra. Luego está Elliot Abrams, el Comisionado Especial. Tiene su propia posición. Y luego están personajes como Marco Rubio y otros congregantes que también opinan. Hemos estado interactuando con todos ellos y tratando de coordinar una sola posición…

Ud: Pero presidente, antes de seguir con sus ejemplos. Si está trabajando activamente en armar la alianza internacional que sea necesaria para sacar al régimen, que incluye acciones como la aprobación del TIAR, ¿cómo es que al mismo tiempo se está sentando en una mesa de negociación con ellos? Eso es totalmente contradictorio. Eso crea mucha confusión, por decir lo menos. 

Guaido: Entiendo que crea confusión, pero no es contradictorio. Aquí, en lo que si hemos fallado, le confieso, es en la estrategia comunicacional para explicarlo. Pero no es contradictorio por dos razones. Primero, porque en gran medida es la comunidad internacional la que nos está pidiendo que negociemos, y segundo porque mientras nos sentamos en la mesa de negociación, no dejamos de avanzar en los otros mecanismos de fuerza que podamos desarrollar, de manera que sientan la mayor presión posible. Es una forma también de obligarlos a hacer concesiones. Eso lo estamos coordinando con nuestros aliados internacionales…

Ud: Pero presidente, es inadmisible que nos estemos sentando a conversar cuando acaban de asesinar, torturándolo, a un capitán de corbeta, dejan ciego a un joven de 16 años, y Bachelet publica ese informe devastador sobre el régimen, del que ahora poco se habla, pues la atención se desvía hacia las negociaciones. Eso es lo que Maduro quiere y necesita. 

Guaido: Es verdad, todo eso es muy doloroso. Pero, paradójicamente, son esos mismos hechos los que le han puesto mayor presión al régimen para hacer concesiones. En estos momentos Maduro está recibiendo muchas presiones internas, especialmente del mundo militar para que le encuentre una salida a esta situación lo antes posible. El efecto Bachelet sobre el régimen ha sido duro. Los ha tomado de sorpresa. Saben que pueden venir más sanciones y estamos trabajando en paralelo sobre eso. La amenaza de más sanciones los tiene muy atemorizados…

Ud: Ahora entraremos en unas negociaciones indefinidas que solo convienen a Maduro porque gana tiempo, logra sobrevivir otra crisis más…

Guaido: Estas negociaciones tienen un plazo limitado de cinco semanas. Esa es una de las condiciones. En ese plazo, o se produce un acuerdo, o se suspenden. No vamos a estar sentados allí indefinidamente…

Ud: Pero ¿qué se propone acordar en ese periodo? Lo que se oye es que se trata de una agenda fundamentalmente electoral, donde nos van a ofrecer unas elecciones supuestamente limpias, pero el régimen no va a realizar ninguna elección limpia porque saben que la pierden y no van a hacer unas elecciones para perderlas…

Guaido: Déjeme decirle algo que lo puede sorprender. En el chavismo hay quienes genuinamente creen que pueden ganar unas elecciones limpias bajo los siguientes supuestos: uno, que como parte del acuerdo, se levantan las sanciones y Maduro tiene entonces recursos para repartir plata y montar cualquier programa populista de los que conocemos; dos, que en la oposición reinaría la abstención por la desconfianza en las elecciones, y tres, que ellos se asegurarían de que vayamos divididos con más de un candidato, haciendo lo que sea para lograrlo. Desde la eliminación de las restricciones a participar que tienen algunos potenciales candidatos, hasta fondos para quienes quieran lanzarse al margen de la unidad. Por cierto, en el campo nuestro, hay también quienes creen que eso podría pasar…

Ud: ¿Cómo es eso?

Guaido: Que bajo esas condiciones que dije, de plata, abstención y división, ellos podrían ganar. Pero que lo crean no es malo. Es lo que podría motivarlos a una salida de este tipo. Por cierto, hay otra cosa. El chavismo no madurista, piensa que, con un candidato de ellos, que no sea Maduro, podrían entusiasmar a la gente y ganar. Yo estoy seguro de que eso jamás ocurriría, pero ellos lo creen. Creen que Maduro es el problema. 

Ud: ¿Me está diciendo que el régimen podría estar dispuesto a permitir unas elecciones limpias porque piensan que podrían ganarlas?

Guaido: Bueno, bueno, sería el resultado de dos cosas: las presiones internas e internacionales y la creencia de que podrían ganarlas. Al interior de ellos vendrían conflictos importantes de todo tipo. Cabello, por ejemplo, arremete contra las negociaciones porque piensa que éstas ahora, son serias, y les teme. Pero, si las ve indetenibles, puede querer ser candidato. En este sentido, las negociaciones también profundizan las fisuras dentro del régimen. La oposición no tiene el monopolio de los conflictos internos. 

Ud: Pero. ¿en qué consistirían esas elecciones limpias? 

Guaido: Se trata de realizar unas elecciones en alrededor de 6 u 8 meses, bajo condiciones distintas a las que hemos tenido ahora, incluyendo un nuevo CNE, total participación y supervisión internacional temprana, quiero decir, en cada una de las fases del proceso: revisión, depuración y actualización del registro electoral; reconocimiento de la Asamblea Nacional…

Ud: ¿Y Maduro? 

Guaido: Ese es uno de los puntos más álgidos de la negociación; quiero decir, si esas elecciones se hacen bajo Maduro, o con él fuera del gobierno. También, si se le permite ser o no candidato. Pero, en el protocolo de negociaciones de los noruegos, como en otras negociaciones, los puntos más difíciles se dejan para el final. Primero se limpia el terreno. Por lo tanto, el punto de qué hacer con Maduro se ha dejado para el final. Pero, obviamente, nosotros queremos lograr lo más que podamos, y eso depende de la presión que logremos sostener y aumentar. En todo caso, si no logramos algo aceptable, definitivamente no habrá acuerdo. 

Ud: Esta estrategia tiene muchos riesgos. Nos podemos desgastar muy aceleradamente. Si toda esta situación no se esclarece en un tiempo muy breve; si no se ofrece una ruta clara para salir de este régimen…

Guaido: Lo sé. Aquí no hay estrategia sin riesgos, muchos y de todo tipo. ¡Se lo digo yo! Me lo estoy jugando todo. Estoy apelando a todos los recursos posibles, incluyéndolo a usted. ¿Qué me dice?

Ud: Presidente, lo pienso un poco más y lo llamo esta noche.  Me preocupa la posibilidad de intentar cualquier cosa con Maduro en Miraflores. Sigo creyendo que la ruta es cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. 

Guaido: Esa ha sido y es mi consigna, pero los resultados dependerán de las batallas que demos en muchos terrenos. Espero su llamada. 



Fuente original La Patilla

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