50 años del "Álbum Blanco", la obra maestra que marcó el principio del fin de The Beatles


The Beatles, en el estudio grabando el “Album Blanco”

El año 1968 fue de transición para The Beatles. Luego de la experiencia lisérgica que había resultado Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band y Magical Mystery Tour, la banda inició el camino de vuelta a sus raíces, el rock and roll, un regreso que luego se cristalizaría en Abbey Road y Let It Be. Así como Rubber Soul, editado en 1965, resultó ser el equilibro exacto entre el sonido merseybeat de sus inicios y las primeras incursiones en la psicodelia, en el disco homónimo de The Beatles, conocido como el Álbum Blanco, conviven la experimentación con el rock más crudo.

Es que para 1968 había razones de sobra para encrudecerse. El Verano del Amor había quedado atrás, el mensaje de paz, amor y “flower power” había sido ignorado y la Guerra de Vietnam entraba en su fase más intensa. Para lograr un cambio, la juventud se radicalizó y salió a la calle en la Primavera de Praga, el Mayo francés, y el Movimiento por los Derechos Civiles en Norteamérica. En todos lados, los baby boomers le decían a la generación de posguerra que querían hacer las cosas de otra manera.

The Beatles también encararon el disco de otro modo. A diferencia de sus trabajos anteriores, en donde los miembros del grupo llevaban al estudio sus maquetas y empezaban a trabajar sobre ellas, la mayor parte de las canciones del Álbum Blanco nació en la India, durante la limpieza espiritual que atravesaron a principios de ese año con el Maharishi Mahesh Yogi, gurú de la meditación transcendental. Además de estar libres de drogas, su estadía en la ciudad de Rishikesh despertó una prolífica inspiración que dio como resultado más de cuarenta composiciones nuevas.

De regreso a Inglaterra, Paul McCartney, John Lennon y Ringo Starr se reunieron con George Harrison en Kinfauns, la residencia que tenía en la localidad de Esher, para grabar demos acústicos de varias de las canciones escritas en la India, una especie de unplugged de fogón que se puede escuchar en su totalidad en la reciente reedición del álbum. Los demos circularon como piratas entre los coleccionistas y sólo algunas grabaciones fueron lanzadas en Anthology, por lo que es la primera vez que se editan oficialmente de forma completa.

Detalle de la funda original del “Album Blanco”
Detalle de la funda original del “Album Blanco”

Durante el curso de meditación trascendental en la India, The Beatles sólo tuvieron acceso a guitarras acústicas, por eso muchas de las canciones tienen una estructura basada en la tradición del folk británico. Uno de los aspectos más interesantes de los demos de Esher es descubrir cómo suenan las canciones más rockeras del álbum en su versión más despojada, sin la electricidad con la que fueron registradas en Abbey Road, como “Back In The USSR”, “Yer Blues” y “Revolution”.

Esta última configuró un punto de inflexión en la carrera de Lennon como compositor, ya que fue la primera vez que expresó una postura política en una canción (un ambiguo y crítico apoyo a los crecientes movimientos sociales que le valió el rechazo de grupos de Izquierda). Las sesiones de grabación del Álbum Blanco empezaron con esta composición, cuyo primer registro resultó ser un blues lento de diez minutos en el que Lennon gritaba “All Right” durante los últimos seis (y que puede escucharse por primera vez en la reedición de lujo del disco).

Finalmente, el músico decidió prescindir de la segunda parte y destinar algunos fragmentos a la obra más osada de The Beatles: “Revolution 9”, un collage experimental de musique concrète, inspirado en el trabajo de compositores como John Cage y Karlheinz Stockhausen en el que los gritos de John se mezclan con extractos de tomas descartadas de otras canciones de la banda, diálogos, efectos de sonido y grabaciones de ópera y música clásica. Lennon estaba decidido a que “Revolution” sea el siguiente single de The Beatles. Quería transmitir su mensaje a las masas. Sin embargo, como no logró convencer al resto del poder de la canción –”Revolution 9″ por su carácter experimental, “Revolution 1” por ser muy letárgica–, insistió en grabar una tercera versión más rockera que terminó como lado B de “Hey Jude”. Contrariamente a lo que se pensaba, el demo de Esher de “Revolution” devela que la composición original era rápida como la del simple y no lenta como la que fue incluida en el álbum.

El principio del fin

Las grabaciones caseras hechas en la residencia de Harrison son uno de los últimos registros de The Beatles trabajando como un grupo de amigos. El Álbum Blanco fue el principio del fin de The Beatles. Luego de la muerte de su manager, Brian Epstein, los cuatro integrantes tuvieron que hacerse cargo de su empresa Apple Corps, que empezó a sufrir un descalabro financiero debido a su incapacidad para administrarla.

En Londres, precisamente el 28 de julio de 1968
En Londres, precisamente el 28 de julio de 1968

En el plano artístico, cada uno tenía su visión de la dirección que debía tomar la banda y eso generó una tensión que fue creciendo a medida que avanzaban las sesiones. Esa es una de las razones por las que el álbum es tan ecléctico. Sólo dieciséis de las treinta canciones fueron grabadas en conjunto. En muchas ocasiones trabajaron por separado en estudios diferentes y otras directamente fueron interpretadas por un único miembro de la banda (McCartney grabó todos los instrumentos de “Blackbird” “Mother Nature’s Son”, “Martha My Dear” y “Wild Honey Pie”). Ya no había camaradería y no abundaba la paciencia para ayudar en las composiciones del otro. “Not Guilty”, de George Harrison, fue descartada tras 102 tomas porque su autor no quedaba satisfecho (la última toma fue incluida en esta reedición junto con el demo registrado en Esher). Recién en 1979 George le encontró la vuelta y la incluyó en su álbum homónimo.

Otra canción que generó rispideces fue “Ob-La-Di, “Ob-La-Da”. A pesar de la energía positiva que transmite, Paul McCartney no estaba conforme con los resultados. Exasperado por el tiempo que les estaba insumiendo la grabación, Lennon, en un ataque de furia, improvisó unas notas de music hall en el piano que quedaron a la perfección con la vibra que Paul quería darle al tema.

El ambiente en Abbey Road se volvió tan denso que renunciaron el ingeniero Geoff Emerick, una pieza fundamental en el sonido de The Beatles de Revolver en adelante, y Ringo Starr, que abandonó el grupo, pero lo convencieron de volver a los pocos días.

Otro factor que contribuyó a aumentar la conflictividad fue una nueva presencia en el estudio: Yoko Ono. Históricamente, la banda no aceptaba a nadie que no fuera del equipo técnico durante sus sesiones de grabación. Hubo ocasiones en las que invitaron a amigos (como la festiva sesión de “Yellow Submarine” en la que participaron Mick Jagger, Brian Jones y Marianne Faithfull, entre otros), pero sin su permiso nadie era bienvenido, ni siquiera las parejas. Que John haya sumado a Yoko sin el aval de los demás cayó muy mal, más cuando su flamante novia, una artista vinculada al avant-garde, se tomó el atrevimiento de intervenir en el proceso creativo de The Beatles. Aunque ya habían incursionado en la música experimental con la todavía inédita “Carnival Of Light”, fue ella quien introdujo de forma definitiva a Lennon en este mundo con el álbum que grabaron en conjunto, Unfinished Music No. 1: Two Virgins, y con “Revolution 9”, en cuya elaboración Ono participó. También aportó coros en “Birthday”, “What’s The New Mary Jane” (que quedó afuera del álbum porque excedía la duración del vinilo y recién se editó en Anthology) y “The Continuing Story Of Bungalow Bill”, donde canta una estrofa.

La transición que atravesó el Álbum Blanco no fue sólo en el sonido sino también en el arte. La portada, en contraposición a la colorida y cargada de Sgt. Pepper, es totalmente blanca, sin otro texto que el nombre de la banda. Paradójicamente, el trabajo bautizado como The Beatles fue el que más fragmentó al grupo y generó las primeras grietas que llevarían a su disolución dos años más tarde. 

The Beatles en Londres (julio de 1968)
The Beatles en Londres (julio de 1968)

Ya lo dijo el poeta y crítico de jazz Philip Larkin: “Cuando se llega a lo más alto, no hay a dónde ir más que hacia abajo. Pero The Beatles no podían bajar”. A pesar de que el vínculo entre ellos comenzaba a romperse y de que el ego los estaba consumiendo, con el Álbum Blanco lograron un trabajo magnífico, muy lejos que de lo que podría producir una banda en crisis. Algunas de las canciones más importantes del repertorio beatle se encuentran en este disco, una obra que demostró que el cuarteto de Liverpool, luego de alcanzar su pico creativo con Sgt. Pepper, todavía podía revolucionar el pop con composiciones más simples, sin perder el poder de provocar y desafiar al oyente.

El “Álbum Blanco”, 50 años después

Para celebrar los 50 años del lanzamiento del Álbum Blanco, Giles Martin, el hijo de George, realizó una nueva mezcla que le dio a una renovada vitalidad a las canciones. Pero lo mejor de esta reedición es el material inédito que salió a la luz, un total de 77 grabaciones que muestran el making of del disco y cómo se fueron transformando las canciones, algunas de manera radical. Hay mucho para escuchar, pero hay algunas pistas que son verdaderamente imperdibles.

Los demos de Esher

La edición especial del álbum, que es la que se editó en la Argentina, incluye un tercer disco con los demos grabados en Kinfauns, la residencia que tenía Geroge Harrison en el condado de Esher. Si bien algunos ya habían sido incluidos en Anthology, ésta es la primera vez que se editan en su totalidad. Se trata de 27 canciones que fueron compuestas en la India con instrumentos acústicos.

Lo mejor son las versiones desenchufadas de las canciones más rockeras, como “Back In The USSR”, “Yer Blues” y “Revolution”. Sin embargo, vale la pena escuchar los demos de composiciones que luego serían rescatadas por The Beatles en sus trabajos solistas, como la primera interpretación de “Junk”, que Paul McCartney incluiría en su debut en solitario. En esas sesiones también fueron registradas las composiciones de George Harrison “Not Guilty” (que tras 102 tomas fue dejada fuera del álbum y regrabada por el guitarrista en 1979), “Circles” (que recién vería la luz en 1982 en el disco Gone Troppo) y “Sour Milk Sea”, que fue grabada por la cantante Jackie Lomax.

John Lennon fue el que más canciones llevó a Kinfauns, entre ellas “Child Of Nature”, cuya melodía sería utilizada años más tarde para “Jealous Guy” -una de las composiciones más trascendentes de Imagine– y “Mean Mr. Mustard” y “Polythene Pam”, que fueron destinadas a Abbey Road.

Revolution 1 (Take 18)

Los fans más acérrimos de The Beatles pueden acceder a una delicada y costosa edición de lujo que incluye tres discos más con tomas descartadas de las sesiones, aunque también están disponibles en plataformas digitales como Spotify. El cuarto CD de esta voluminosa reedición abre con una versión de 10 minutos de “Revolution 1”.

Registrada durante el primer día de las sesiones de grabación, finalmente sólo sus primeros cuatro minutos quedarían en el álbum. Fragmentos de los otros seis minutos –en los que mientras la banda toca Lennon grita “All Right” y Yoko Ono recita un poema y acompaña con un sintetizador- fueron utilizados para “Revolution 9”.

Esta toma muestra que Yoko intervino desde el día uno y que, por el buen humor que se percibe en la grabación, al menos en un principio no habría molestado tanto al resto.

Good Night (Take 10)

“Good Night” es el único tema de The Beatles que interpreta Ringo en soledad, acompañado por un coro y una orquesta. Se trata de una canción de cuna que Lennon escribió para su hijo Julian y su ubicación al final del Álbum Blanco siempre provocó la extraña sensación de que los otros integrantes, cansados de tantas peleas, abandonaron el proyecto y dejaron que sea el baterista el que le dé un cierre. Según McCartney,  Lennon pidió a Ringo que la cantara para no empañar su imagen de tipo duro e irreverente. Después de todo, siendo el beatle con mejor sentido del humor, era el más indicado para mandar a todo el mundo a dormir con un mensaje de amor y paz, luego del caos sonoro que resulta para cualquier mortal “Revolution 9”.

La décima toma de “Good Night” es totalmente diferente a la versión final. Es interpretada por toda la banda, con Lennon en guitarra y George y Paul armonizando la voz de Ringo con sus coros. Genera escalofríos escuchar a los cuatro juntos entonando esta canción porque el registro irradia una calidez que, dadas las tensiones bajo las que se grabó el álbum, no se observa en ningún otro momento.

Helter Skelter – First Version (Take 2)

“Helter Skelter” fue el intento de The Beatles de incursionar en el incipiente hard rock que se estaba desarrollando en ese momento de la mano de grupos como Cream, The Jimi Hendrix Experience y The Who. En el estudio dio pie a muchas zapadas, entre ellas la toma 2, que es sustancialmente más lenta que la que quedó en el álbum y tiene casi 13 minutos de duración.

Let It Be (Unnumbered Rehearsal)

¿Una versión de “Let It Be” en el Álbum Blanco? Mark Lewisohn, autor de The Beatles Recording Sessions, el libro más completo sobre las sesiones de los Fab Four, da cuenta de la existencia de un registro de esta composición de McCartney durante la grabación de “Piggies”, pero nunca había salido a la luz hasta ahora.

Es un ensayo de poco más de un minuto y sorprende lo diferente que es a la canción que se convertiría en un clásico. Lejos de la balada épica que The Beatles grabarían al año siguiente, este primer bosquejo de “Let It Be” es un soul fuertemente influenciado por el sonido del sello Tamla Motown.

A 50 años de su lanzamiento, The Beatles sigue generando la misma sensación de frescura que en 1968 y eso, para las nuevas generaciones, es una bendición.

 

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Fuente original Infobae

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