Pugnas, verdades y mentiras: las revelaciones de Ramírez sobre su paso por el Alto Gobierno venezolano


“Fui el único ministro ratificado por Chávez en la campaña del 2012”, es el punto de partida del extitular de la cartera de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez, quien sigue en la palestra política y pese a estar alejado de lo que ahora llama “madurismo” y no chavismo, desde algún lugar del mundo que no quiso revelar respondió a las acusaciones de voceros como Diosdado Cabello, rememoró acontecimientos de su época como pieza clave de Hugo Chávez, reveló cifras de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y resumió la crisis del país en una frase: “el problema es que nos cayó un Nicolás Maduro”.

Capítulo 1: Catástrofe revolucionaria

“La situación actual del país es una catástrofe, se resume en la tragedia del peor Gobierno que ha existido en la historia republicana venezolana, marcado por la improvisación y la irresponsabilidad”, dijo en entrevista exclusiva para Caraota Digital el también exrepresentante de Venezuela ante las Naciones Unidas (ONU), quien además criticó la “poca efectividad” que ha tenido la administración de Maduro para resolver una crisis con índices inflacionarios proyectados a 1.000.000% según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El escenario es un país descontrolado por todos sus flancos. ¿La razón? Según el propio Ramírez es el hecho de que en Venezuela “hay muchos jefes” debido a que no hay figuras fuertes de poder; alegando que “la autoridad no se decreta, sino que se conquista”, en clara alusión a Nicolás Maduro, quien “no es reconocido como jefe de la revolución, como sí pasaba con Chávez. Por eso todo el mundo manda”.

Nicolás Maduro junto a Rafael Ramírez cuando estaba al frente de Pdvsa. Foto/ Archivo

De esa lucha – contó – han surgido lo que llama “grupos de poder” encabezados no solo por el propio Maduro, quien tendría su círculo de aliados; sino otros los liderados por figuras como Diosdado Cabello, Tarek El Aissami y los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, quienes también tendrían influencias dentro de la mismísima Pdvsa.

“Uno de los problemas que ha generado esa falta de guía como la que una vez tuvo Chávez, es la desconfianza en la economía. 

“La gente sabe que en Venezuela mandan todos, pero no manda nadie. En este momento los que realmente tienen el control son los privados que mandan a través de ministerios, los que se apropiaron del país y manejan negocios como el paralelo, importación de alimentos, esa nueva élite económica. En todos lados están los mismos grupos”, aseguró Ramírez.

Acusó a Maduro de privatizar Pdvsa, la razón principal por la que el mandatario socialista viajó recientemente a China, según la versión de Ramírez, al margen del famoso préstamo que hasta el momento no se ha aclarado si se concretó. “Maduro fue a China a vender una participación del 9,9% de nuestra empresa petrolera, aunque nadie sabe cómo se negoció ni por qué lo vendieron. Perdimos el control de Pdvsa”, dijo antes de responder la pregunta sobre el préstamo que nadie ha visto.

 “Yo creo que el Gobierno de Maduro se maneja con manipulación. No en balde tiene a un psiquiatra al frente del Ministerio de Comunicación. Ese fulano préstamo es una mentira, un fiasco, porque el Gobierno chino es muy serio en sus anuncios y no dijo nada después de esa visita. Cuando firman algo su canciller lo anuncia. Y en Venezuela nadie sabe nada; hay una política gubernamental de revolver todo, que nada se sepa”, explicó.

Su paso por la estatal petrolera también fue tema de conversación; salió al paso para revelar sus cifras. “Mi gestión ha sido acusada y hostigada por el Gobierno de Maduro. Si revisas los estados financieros al cierre de 2013 (cuando salió de Pdvsa) podrás corroborar que dejé tres millones de barriles por día; tenía refinerías operativas para la demanda nacional y una empresa que dio 12.000 millones de dólares solo el último año de mi gestión”, precisó.

– ¿Entonces dónde quedó esa bonanza del barril a $100 que tuvo los últimos meses del gobierno de Chávez?

En 2014 prometí a Maduro que le entregaría 43.000 millones y le di 45.000 millones de dólares. Se lo di al Cencoex para que administrara las deudas. Al final no se sabe qué pasó con eso. Lo mismo ocurrió dentro de la petrolera con el nombramiento de nuevas juntas con poco conocimiento sobre el negocio”, contó.

Capítulo 2: Ni tan camaradas

A través de su programa televisivo el presidente de la Asamblea Constituyente oficialista, Diosdado Cabello, afirmó que Rafael Ramírez “limpio no se fue” cuando rompió relaciones con el madurismo. El exministro las calificó de “extrañas afirmaciones” y hasta se pronunció sobre las denuncias más polémicas de su otrora camarada.

“Diosdado utiliza su programa para atacarme; un hombre al que han acusado de delitos inimaginables, hasta de narcotráfico. Es extraño que utilice contra mí la misma lógica que usan los medios norteamericanos, o el secretario del Tesoro contra él. En este momento no tengo manera de defenderme, me han calumniado y no muestran ni una prueba. No puedo hacer nada, no puedo ir a Venezuela a defenderme porque iría preso como le pasó a Miguel Rodríguez Torres o Raúl Baduel, sepultados en La Tumba”, expresó.

El oficialismo venezolano siempre ha sido discreto al momento de ventilar sus diferencias en público, punto que también comparte el exministro, quien explicó que podría deberse a que “Chávez sabía mantener la unión en torno a su figura pese a las diferencias internas”; sin embargo, aclaró que su relación con Cabello no fue la más cercana, aun y cuando debían mantener la premisa unitaria del expresidente.

“Chávez sabía que nuestro movimiento tenía distintos orígenes, soy un hombre de izquierda, no sé si Diosdado lo es, creo que no”, comentó, para detallar que no tuvieron grandes discrepancias, pese a que ahora son más que evidentes.

“Yo le estoy diciendo verdades, me extraña que Diosdado no diga nada sobre el silencio de la ANC frente a la privatización de Pdvsa con la venta a chinos y rusos”, dijo.

Sobre el tema petrolero, que hoy es el punto de discordia con sus excompañeros, reveló algunas directrices pasadas “de su líder”. “Chávez no permitía que nadie se metiera en Pdvsa, me decía muchas veces que no podíamos dejar que la empresa cayera en manos de los políticos suyos del chavismo porque era una institución fundamental para la economía del país. Chávez lo sabía, ahora éstos la destrozaron precisamente por eso. En Venezuela no pasó nada extraordinario, el problema es que nos cayó encima un Nicolás Maduro”, exclamó.

La relación con el mandatario también fue pulsada y Ramírez fue directo: “mi relación con Maduro fue mala, mala”, aunque se detuvo para luego agregar que no se trataba de un asunto personal, pues argumentó que las responsabilidades que tenían para sostener al país impidieron que trascendieran las discrepancias.

Rafael Ramírez, Nicolás Maduro y Diosdado Cabello en rueda de prensa para informar detalles del estado de Chávez en 2013. Foto/ Prensa Presidencial

“No tengo nada contra Maduro, lo ayudé muchísimo cuando era canciller; quizás el problema es que Chávez tenía una especie de Cancillería paralela, nosotros (Pdvsa) eramos los que respondíamos a todas sus iniciativas, tal vez eso le molestó (a Maduro) y fue acumulando las tensiones”.

 Quizás serían esas las razones por las que desde la llegada de Maduro al poder se agudizarían los conflictos hasta entonces represados. “Desde el primer momento Maduro me pidió que le entrega Pdvsa y le dije no, no acepto el cambio porque el país se vendría abajo. En ese momento enfrentábamos las protestas de La Salida”, recordó.

Culpó a Maduro de ser responsable de la debacle de Pdvsa, de quien dijo además que una vez entregó la petrolera para asumir el cargo de embajador ante la ONU comenzó una persecución contra los llamados “ramiristas”, personal de confianza que permanecía dentro de la empresa y que lo alertaban de la crisis interna.

“Mi desempeño está ahí, quiero ver el desempeño de Maduro al frente de Pdvsa. Los presidentes de la empresa son reflejo del presidente del país, por eso digo que el problema de Pdvsa está en Miraflores. Esta gente es muy soberbia, no escuchan y ahí tienes el desastre”, comentó.

– ¿Maduro no debió ser el heredero?

“Tengo que respetar la voluntad de Chávez, qué voy a hacer. Yo estuve con él antes de su muerte, no pensaba que se iba a morir, creía que después de la segunda operación quizás no estaría en capacidad de asumir el mandato ganado en 2012, pero nunca tuvo la muerte como opción. Después, Maduro interpretó como le dio la gana ese nombramiento y nos sacó a todos, no hay ministro chavista ahora, no es un gobierno chavista”.

Capítulo 3: Verdades, mentiras y dictadura

El exministro no esquivó el tema recurrente sobre la fecha de la muerte de Chávez ni lo que realmente pasó esos días, pero su respuesta no fue distinta a la oficial. “Chávez si murió en Caracas el 5 de marzo en el hospital militar. La foto que publicó el diario Gramma fue una fe de vida cierta. Nosotros nos reunimos un jueves y murió el martes siguiente”, soltó, pesé a que siempre ha existido una suerte de enigma sobre esos últimos días del exmandatario.

Al ser consultado sobre la Venezuela post-Chávez, afirmó tajante que “es una dictadura”, y las razones que alegó fueron el “autoritarismo, irrespeto a la Constitución, ausencia de independencia de poderes” y la consigna del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv): “lo que Nicolás diga”.

“Ese no es un país democrático, mucho menos participativo y protagónico, eso lo acabaron”, apuntó.

La profundización de la crisis se la endilga a un cóctel más de represión social, que de lealtades. “Yo confío mucho en las Fuerzas Armadas, aunque al final uno nunca sabe qué pasará en el país. Internamente ha habido muchas protestas, por eso hay oficiales chavistas presos, además otro tema es el establecimiento de mecanismos de control social que manipulan la tragedia de la gente, pero son efectivos para el Gobierno”, completó.

No ve como salida la famosa intervención militar que ha sido tema de discusión tras las polémicas declaraciones de voceros del Gobierno de Estados Unidos y del propio presidente Donald Trump. “Hay que repudiarla, nadie puede pedir una intervención, tenemos principios de soberanía, no podemos aceptar injerencias, los venezolanos tienen que quitarse esa idea de la cabeza, solo hay que ver ejemplos lamentables como Irak, Libia, Siria, han sido un desastre”.

Rafael Ramírez durante su paso como embajador ante la ONU. Foto/ Archivo

Mientras espera el día en que solucione la crisis, ya planifica su regreso, siempre y cuando sea después de una eventual salida de este Gobierno y es que aseguró que no puede volver debido a las amenazas de prisión que Maduro ha hecho públicas. “Esta gente o me mete preso o me matan. Siempre recibo amenazas de ellos y sus emisarios. Tengo que pensar las cosas y hacerlas bien”, dijo. 

Por ahora, la meta es más que clara: Miraflores a la vista. “Aspiro a la presidencia. Declaro que está en mis planes, por eso se desató la furia de Maduro cuando se me ocurrió pedir unas primarias para medirme con él. Después de eso me cayeron encima las siete plagas de Maduro. Siempre pienso que estoy por regresar, es lo que más quiero”, finalizó.  

Entrevista completa (Audio)

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Fuente original Caraota Digital

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