El estatismo totalitario es retrógrado, por Rafael Piña Pérez


 

En el artículo anterior sobre este tema se esbozaron elementos esenciales para que una sociedad sea dependiente del Estado y no al revés como en una sociedad democrática con plena libertad para el ejercicio de los derechos ciudadanos que garantizan su realización como cuerpo social de humanos. En esta segunda entrega pretendo incluir otros indicadores que expresan la existencia de un Estado no democrático, usurpador de los derechos humanos en lo económico, social, político y moral. Los Estados totalitarios eliminan o reducen a su mínima expresión las iniciativas y creatividades propias de los seres humanos que son fundamentales para el desenvolvimiento de los ejercicios democráticos y el desarrollo de las fuerzas productivas de una nación. Las libertades para el ejercicio de las iniciativas y creatividades individuales y grupales impulsan y dinamizan la producción y distribución de los bienes materiales y los servicios que demanda la sociedad para su bienestar y existencia humana. El estatismo totalitario impide el avance de los pueblos para superar progresivamente las dificultades que limitan la superación hacia estadios superiores de la existencia humana.

La experiencia del comunismo en el siglo XX y lo que queda de ese sistema retrógrado en países como Cuba y Corea del Norte, es elocuente para demostrar su inoperancia y viabilidad para el ejercicio de las iniciativas y creatividades individuales y grupales. Estos Estados totalitarios, en los hechos han demostrado en lo que fue la Unión Soviética, Europa Oriental, Vietnam, China, entre otros, que sus naciones retrocedieron, estancándose su desarrollo hacia un mayor bienestar social. Hoy esos países se han venido regresando al capitalismo con economías de mercado que impulsan los ejercicios democráticos para la convivencia humana en la producción y distribución de los bienes materiales y servicios. Han demostrado con creces esas experiencias totalitarias que los países con esos sistemas económicos y políticos, truncan el camino hacia la liberación de las sociedades que controlan, reprimiendo la soberanía popular en el ejercicio de sus derechos como seres humanos. Instauran un Estado militar y policial represivo, con sistemas de espionaje y seguimiento de la población.

Ningún sistema socioeconómico y político es perfecto, pero es perfectible o se tiende al mismo en una sociedad democrática con pleno ejercicio de sus derechos y respetos a la propiedad privada, sin más limitaciones que las establecidas en las normas que se han dado por el propio soberano. Cuanto más dependiente sea una sociedad de un Estado, más imperfecto es su sistema regulador para arbitrar la convivencia. La tendencia a la perfección es solo posible en los Estados democráticos, en los Estados totalitarios, se hace imposible esa viabilidad, por lo menos más remota en lo temporal y contenido democrático.  La tendencia en todo sistema totalitario es mayor concentración de los poderes públicos, más control de la sociedad en lo económico, social y político, más represión de las iniciativas y creatividades de la gente y mayor utilización de la fuerza bruta y sometimiento de la población a los designios de la oligarquía gobernante. La oligarquía engendrada en todo sistema totalitario dice gobernar para el pueblo y por el pueblo, dicen representar a los trabajadores, cuando en realidad es la sepulturera de todas las libertades para ejercer los derechos ciudadanos.

El enquistamiento del sistema totalitario en el llamado  socialismo del siglo XXI en los veinte años transcurridos desde 1999 hasta la fecha de estos escritos, se ha dado en forma diferente a los regímenes comunistas que surgieron por revoluciones en todo el siglo XX. Los otrora gobiernos comunistas que se dieron en lo que se llamó La Unión Soviética y Europa Oriental, instauraron violentamente el sistema totalitario porque nacieron así, cruentamente. En el caso venezolano, nació por vía electoral luego de fracasar en los intentos de golpes militares en 1992. Es democrático de origen, pero antidemocrático de desempeño, porque el objetivo era claro, tomar progresivamente el control estatal de la sociedad. Lo han logrado por fases en lo temporal, pero firmes en la consolidación plutocrática de la oligarquía política y económica. La asesoría de la dictadura comunista cubana ha sido muy efectiva en la consolidación de la oligarquía del socialismo del siglo XXI. Esta asesoría ha sido una intromisión descarada con espionaje en inteligencia y contrainteligencia en el desmembramiento de nuestra fuerza armada nacional. Intervienen hasta en las notarías y registros para identificar el quehacer de los venezolanos y sus propiedades.

El contubernio con el régimen cubano es de tal magnitud que le regalamos una porción importante de nuestro petróleo y nosotros recibimos intromisión en nuestros asuntos internos con la pérdida de nuestra soberanía política. Hoy, hasta las elecciones tienen la injerencia cubana. Para citar solamente la elección de la llamada Asamblea Nacional constituyente ANC, fue una elección de cuadros, como las que realizan en Cuba, en la que los cubanos votan, pero no eligen. En Cuba, la cúpula o élite gobernante designa lo candidatos que van a participar en la elección de los diputados de la Asamblea Nacional, sin ninguna otra opción distinta a las del partido único o partido comunista. Los diputados electos en ese tipo de elección de cuadros son los que designan al Consejo de Estado y al presidente de la República.  En Venezuela todavía no se ha llegado a ese extremo, pero estamos cerca, antes del 20 de Mayo de 2018 fue la elección muy parecida a la elección de cuadros tipo cubano y designaron a la actual ANC, que viene actuando inconstitucionalmente, nombrando TSJ, Fiscal, Defensor, Contralor, etc. A esta ANC la llaman originaria, que no lo es, por ser inconstitucional, no convocada por el pueblo y autoproclamada plenipotenciaria y supraconstitucional, viene violando continua y sistemáticamente la constitución de 1999. En la próxima nota, continuaré sobre este tema.

Rafael Piña Pérez, Profesor Titular de LUZ. Expresidente de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia. Miembro de Venezuela Positiva [email protected]

 

 



Fuente original La Patilla

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